El silencio. Mi silencio:
Más barato q el oro pero más preciado. Tesoro casi inalcanzable de valor exorbitado.
Como un ratón en un laberinto, me guio por mi instinto y también por el azar en busca de mi premio.

En el comedor, mi padre come y hace ruido con los cubiertos. Casi puedo sentir esos pedazos de carne en mi boca. Hablando con la boca llena produce un desagradable sonido q me disgusta.
A continuación… tos… tos blanda. Primero un molesto carraspeo y a continuación una extraña imitación de un barato beatbox q me sabe sacar de mis casillas.
Esto no es lo que busco. Este no es mi silencio. No
En el salón, mi abuelo ve la tele a todo volumen y , si no grita o rie, insulta a todos aquellos presentes y a sus familiares para más tarde quedarse dormido en una postura imposible mientras murmura palabras inventadas y ronca a ritmo de motor antiguo. Apago la tele y, malhumorado, se despierta y, alegando q estaba despierto, me riñe duramente y me impone el castigo de buscar mi paz en otro lugar.
Esto no es lo que busco. Este no es mi silencio. No
Entro en la habitación de mis padres y mi abuela canturrea alguna melodía acompañada de la televisión mientras plancha algo de ropa. Me mira entrar y, después de criticar mi palidez, se mete con mi ropa, más tarde con mi pelo y luego me aconseja como conseguir un buen marido. Su voz se convierte en una melodía de fondo como el sonido de una abeja al que no pones atención pero q taladra tu cerebro con maldad y perseverancia.
Al final, cansada, desaparezco.
Esto no es lo que busco. Este no es mi silencio. No
En la cocina, mi madre está con su máquina de coser haciendole algun arreglo imposible a alguna camisa. Me siento delante suyo y miro como sube y baja la aguja. La incomodidad entre ambas se hace latente y el ruido de la máquina parece llevar el ritmo de nuestros corazones.
Hablamos. Me habla.
Esto no es lo que busco. Este no es mi silencio. No
En la habitación de mi hermano me siento de más.
El hablando con gente que comparte su misma fantasía a la q yo no pertenezco. Ilusionado se rie por haber matado a un ser de inpronunciable nombre y comparte su alegría con sus amigos. Escucho el autopista por la ventana, los pajaros, los vecinos.
Esto no es lo que busco. Este no es mi silencio. No
Al fin entro en mi cueva , mi refugio secreto, mi caja de mago.
Me hecho en mi cama y me mantengo callada. Se escucha el ruido del agua de mi pecera, el zumbido de mi ordenador, las ventanas q batallan entre ellas mal cerradas, las uñas de mi perro chocando contra el suelo produciendo un sonido no desagradable pero, en el fondo, irritante.
Finalmente, desesperada, como quien busca y no encuentra su Santo Grial, me levanto de la cama y pongo la música lo más alto posible. En ocasiones tan alta que ni la esucho, ni a ella ni a mi. No me esucho respirar, no me esucho pensar. Solo siento el latido de mi corazon muy potente en el pecho y en los oidos.
Cerré los ojos y disfruté de aquello.
Esto si es lo que busco. Este si es mi silencio. Si