PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM…
Aparezco por una esquina y te veo al fondo. Tan guapo como de costumbre, y un escalofrío me recorre la espalda y me obliga a sonreir. Un reflejo inevitable en estos casos que tampoco es desagradable. Entonces te giras y me sonries tu tambien, y eso me hace la mujer más feliz del mundo. Me aproximo a ti y no digo nada, solo sonrio y te miro.
Empiezas a hablar y tus palabras, como notas musicales, van formando una melodía a la que presto tantisima atencion que me aisla de todo lo demás. No veo ni los arboles, ni las calles, ni parques… solo a ti.
PUM PUM, pum pum, pum pum…
Llegamos a tu casa y nos metemos en tu cuarto. Me invitas a acomodarme para ver una película. “Quítate las botas si quieres, estarás mas comoda” y como me daba tanta verguenza hablar, te hice caso.
El ambiente estaba tenso y no me sentía muy agusto… hasta que te sentaste conmigo y me acercaste a ti. Puse la cabeza sobre tu hombro mientras tu me acariciabas las manos…
PUM PUM PUM, PUM PUM PUM, PUM PUM PUM…
Estaba nerviosa, incluso me notaba las piernas temblar como si tuviesen vida própia y tu te distes cuenta y me intentaste tranquilizar. Nos recostamos un poco más y mis nervios siguieron en augmento. Pasaste un brazo sobre mi cuerpo y permanecimos callados , acariciandonos. Me sentí en paz, me sentía segura allí contigo…
PUM, PUM, PUM, PUM…
Te recostate y me miraste a los ojos. Yo te respondí de la misma manera y te sonreí.
A medida que te acercabas, lo único en lo que pensaba era en no defraudarte porque yo jamás había besado a nadie y no sabía como se hacía…
Cuando llegaste a mi boca, sentí muchisimas cosas, la mayoría de ellas indescriptibles pero logré diferenciar una extraña sensacion de paz y satisfacción. Mientras acariciabas mi espalda no pasaron por mi mente molestando ninguno de los huespedes del hotel de la inseguridad : ¿Y si …?
Pero no, cerraron con llave sus habitaciones para no salir en un tiempo.

PUM… PUM… PUM… PUM…
La película ya no existía, solo estabamos tu y yo y no había cosa que me hiciese más feliz que intercambiar contigo mis primeros besos y abrazos.
Cuando llegó la hora de marchar, ninguno de los dos queríamos movernos y nos costó mucho tiempo levantarnos. Y cuando nos fuimos de tu casa, me cogías la mano… no te daba verguenza… y me confundí…
Llegamos a la estación y, esperando a que llegase mi tren, volvimos a besarnos.
Ya me marchaba y me volviste a decir que me querías.
“Ya has dado tu primer beso y se lo has dado a el, ¿Crees que es la persona idonea?”
“Le quiero”
Pese a todo, sigo sin entender el porque… No se porque fui yo la “elegida”… No soy especial… No soy nadie…

