Pienso

Una amiga me ha recomendado que haga una lista con las cosas que hacen que no sea feliz. Quizá así pueda solucionarlas. Ahí van:

Mi cuerpo.
Nunca me ha gustado mi cuerpo y nunca va a gustarme. Mi piel es flacida y demasiado sensible. Siempre voy llena de moratones y cortes por todas partes. Mis caderas son anchas y mi barriga gorda.

Mi cara.
Tampoco me gusta mi cara. Mi barbilla es muy larga. No tengo practicamente labios y no me gusta mi boca cuando sonrio.

Mi actual relación con mi ex novio.
Desde luego que eso me hace infeliz. Él me odia y no me gusta que esto sea así.

Mi vida en el colegio.
Paso mucho de las clases porque estoy desmotivada. Se me ha acabado la creatividad.

Mi actual relación
Me sobrepasa. Creo que soy demasiado poco para él. También tengo una sensación rara todo el tiempo. No sabría expresarla del todo pero se asemeja al miedo. Estoy como en tensión continuamente por miedo a que se de cuenta de que no soy suficiente.

Soledad.
Me siento muy sola. Mucho.

Mi familia.
Presión, presión y más presión. Lo único que consiguen es que tenga menos ganas de hacer las cosas y más de morirme.

No te entendí.

Hacía poco que salíamos. De hecho, aun hace poco que salimos.
Nos acostamos para hablar. Solo para hablar.
Pero si te acercas demasiado … Siento un deseo inparable de besarte. Tus labios son tan bonitos … Y están tan cerca … Y son para mi. Solo para mi…

Y todo empieza.

Tú me besas.
Nuestras bocas se acarician y mis manos recorren tu espalda, tu pelo, tus piernas. Tu dedos ya ignoran mi ropa y juegan con mi piel, que se eriza.
Te muerdo el labio mientas sonrio, no puedo dejar de sonreir porque me siento afortunada, nerviosa … Ansiosa.
Tu lengua se bate en duelo con la mía. Ganamos los dos pero no es suficiente.
Te siento sobre mi mientras me quitas la ropa. Me acaricias entera. Cada parte de mi cuerpo te conoce y te hecha de menos cuando te vas. Sabes lo que haces. No existe el error en ti. Sabes por qué haces lo que haces y a quién se lo haces.

Yo no. Soy lo contrario a ti.

Con una gran torpeza consigo desabrochar tu cinturon. De los botones te ocupas tú.

Al fin.
Tu vientre sobre mi vientre.
Me uno a tus caricias. Me encanta sentir tú calor.
Y poco a poco … Estás en mi.

Pero … ¿?

¿Por qué no te mueves?

¿Qué haces quieto sobre mi?

No te entiendo …

Pero entonces te miro a los ojos. Me miras muy fijamente y me acaricias la cara. No pestañeas. Me besas … Quieres que te entienda, que sepa por qué haces esto. Y entonces me dices:

-Solo quería estar dentro de ti-

Ya estás dentro de mi.

Y así seré feliz.

Hoy he vuelto a casa cuando mi pueblo  ya estaba durmiendo, pasito a pasito para no despertarlo. Cansada, sola y helada.

Con el maquillaje intacto. Sin rastro de tus besos.

Siguen existiendo las pasiones, pero no existe el deseo de mi. De que me quede contigo. De que absorbas todo mi ser y lo hagas tuyo.
Quiero quedarme contigo después de hacer el amor. Apoyar mi barbilla en tu pecho y ver como se mueven tus labios mientras hablas. Que me mires sonriendo, callado. Y me beses. Solo un momento. Y así seré feliz.

Otra vez

Necesito arreglarlo todo.

Ahora las cosas me van bien pero no me siento completamente feliz. Tengo unos amigos alucinantes, me divierto, tengo un novio maravilloso … Pero no puedo sentirme feliz si pienso en él.

Se que probablemente haya hecho muchas cosas mal desde que lo dejamos, pero no era mi intención. Lo último que quiero es que seas infeliz, lo último que quiero es que no nos hablemos. Quiero poder hablar contigo, saludarte.

Te has pasado. Has cruzado los limites de mi paciencia muchas veces desde que lo dejamos, pero no me importa. Ahora eso da igual. Necesito saber que estás ahí y que eres feliz.

Necesito arreglarlo todo.