No te entendí.

Hacía poco que salíamos. De hecho, aun hace poco que salimos.
Nos acostamos para hablar. Solo para hablar.
Pero si te acercas demasiado … Siento un deseo inparable de besarte. Tus labios son tan bonitos … Y están tan cerca … Y son para mi. Solo para mi…

Y todo empieza.

Tú me besas.
Nuestras bocas se acarician y mis manos recorren tu espalda, tu pelo, tus piernas. Tu dedos ya ignoran mi ropa y juegan con mi piel, que se eriza.
Te muerdo el labio mientas sonrio, no puedo dejar de sonreir porque me siento afortunada, nerviosa … Ansiosa.
Tu lengua se bate en duelo con la mía. Ganamos los dos pero no es suficiente.
Te siento sobre mi mientras me quitas la ropa. Me acaricias entera. Cada parte de mi cuerpo te conoce y te hecha de menos cuando te vas. Sabes lo que haces. No existe el error en ti. Sabes por qué haces lo que haces y a quién se lo haces.

Yo no. Soy lo contrario a ti.

Con una gran torpeza consigo desabrochar tu cinturon. De los botones te ocupas tú.

Al fin.
Tu vientre sobre mi vientre.
Me uno a tus caricias. Me encanta sentir tú calor.
Y poco a poco … Estás en mi.

Pero … ¿?

¿Por qué no te mueves?

¿Qué haces quieto sobre mi?

No te entiendo …

Pero entonces te miro a los ojos. Me miras muy fijamente y me acaricias la cara. No pestañeas. Me besas … Quieres que te entienda, que sepa por qué haces esto. Y entonces me dices:

-Solo quería estar dentro de ti-

Ya estás dentro de mi.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s